Bajo la superficie de la Tierra encontramos la mayor fuente de calor proveniente del propio planeta. Este tipo de energía es visible a través de las aguas termales, los géiseres y los volcanes, un ejemplo que ahora mismo tenemos muy presente en la isla de La Palma.
El núcleo de la Tierra irradia calor que se extiende por todo el manto y la corteza terrestre. Por lo que la geotermia consiste en aprovechar esa energía para generar calefacción, agua caliente y climatización en nuestros hogares.
En España, a una profundidad de 10 metros, tenemos una temperatura constante de 17 grados centígrados. Este calor se transporta con una bomba al suelo radiante distribuido por la toda la superficie de la vivienda. Tiene una gran ventaja y es que trabajando en el sentido inverso conseguiríamos un sistema de refrigeración en los meses de verano, es decir, conduciríamos el exceso de calor a la tierra. Por lo tanto, tendríamos calefacción y refrigeración a través del mismo sistema.
Se trata de una energía gratuita y limpia que apenas exige mantenimiento y que nos proporciona una temperatura constante durante todo el año.
A pesar de que su instalación supone un gasto inicial elevado a partir de 7-10 años, que se amortiza la inversión inicial, se llega a un ahorro del 45% (comparado con instalaciones de gas natural) y del 60% (comparado con instalaciones de gasoil).

