Como cada año se entregan los Premios Princesa de Asturias, y este año va a ser galardonado con el premio a la Concordia el arquitecto Shigeru Ban. Este arquitecto japonés es conocido por su método basado en el uso de materiales no habituales, reutilizables y de gran calidad, tales como el papel, elemento con el que lleva trabajando desde 1986 y que le ha servido para ganar el premio Pritzker en 2014.
Aunque su premio es en base a su labor social, Ban no es un arquitecto entregado únicamente a las obras sociales. Es el autor de obras más o menos convencionales como el Centro Pompidou de Metz, y de piezas de experimentación célebres como la Naked House, una casa-hangar en la que los espacios domésticos son como vagones que se aíslan con cortinas y que se mueven por un gran espacio exento. Pero gran parte de su reconocimiento viene de las arquitecturas de emergencia con las que ha dado cobijo a miles de personas, desde Haití o Ruanda hasta Fukushima y los Abruzos, trasladándose él mismo a los lugares.
Su arquitectura ligera, portable y rápida, tiene mucho que ver con la tradición de su país, con las paredes de materiales traslúcidos y con el uso del bambú como material constructivo que son habituales en las viviendas de Japón. Desde 1986 se ha dedicado a la experimentación con papel, ha trabajado en módulos de cartón que se pueden trasladar plegados y se pueden construir en una hora y que son fundamentales para casos de desastres naturales.
El trabajo de investigación, el interés por los materiales, el esfuerzo por reducir la huella medioambiental y la atención a los desfavorecidos convierten a Ban en un modelo de lo que la arquitectura debe ser.

