Las primeras referencias de estos mecanismos las encontramos en el Antiguo Egipto para mover las piedras a través de poleas y grúas. En el año 236 a.C. Arquímedes realizó el diseño del primer ascensor con cuerdas y poleas, y sentó las bases para la invención de los montacargas por parte de los romanos, y su posterior desarrollo a través de los años hasta el siglo XIX donde se crea el primer ascensor, propiamente dicho, que funcionaba con vapor.
La aparición del ascensor era vital para poder construir edificios de grandes alturas y así poder aprovechar la superficie limitada de las grandes ciudades. En 1857 se instala el primer ascensor en unos grandes almacenes, en 1872 se inventa un prototipo hidráulico y en 1887 Siemens coloca el primer motor eléctrico. Sin olvidar a Elisha Graves Otis (1811-1861) quien diseñó un dispositivo de seguridad para evitar la caída y frenar el ascensor.
En el año 1877 se colocó el primer ascensor en España, en la calle Alcalá de Madrid. Pero no fue hasta los años sesenta del siguiente siglo que no se empezaron a instalar de forma continuada convirtiéndose en el país con mayor número de ascensores en proporción a su población.
El ascensor en la actualidad
A día de hoy nos encontramos con gran número de bloques sin ascensor, un elemento básico para la población más envejecida, motivo por el cual el Gobierno ofrece subvenciones para la instalación de los mismos. Tenemos un compromiso real con mejorar la calidad de vida de nuestros clientes, por ello nos hemos especializado en el trámite de dichas ayudas, además de realizar su instalación y redactar el proyecto.

