El uso de la paja como material de construcción forma parte de nuestra arquitectura tradicional: en los tejados de las pallozas, en los muros de adobe, etc. En el pasado se consideraba un material precario pero ha ido evolucionando hasta desmitificarse y demostrarse las grandes posibilidades constructivas que posee.
La paja permite una óptima regulación térmica, aportando calidez en invierno y frescor en verano, y presenta una notable resistencia al fuego. Al ser un material muy moldeable también permite casi cualquier forma sin que sea necesaria una precisión absoluta. Al igual que la madera, la paja es un recurso vegetal que absorbe CO2 en su crecimiento. Y al tratarse de un subproducto agrícola, no obliga a erosionar el terreno, por lo tanto se trata de un material ecológico.
Existen diversos sistemas constructivos empleados en obra para la construcción de viviendas con paja, cada uno presenta sus ventajas y características propias. Básicamente pueden ser desglosados en:
- Técnica Nebraska
Es el sistema constructivo con paja más tradicional, consiste en la colocación de los fardos uno sobre otro.
- Técnica CUT
Los postes son colocados a determinada distancia y entre ellos se ubica a presión los fardos de paja que deberán tener unos cuantos centímetros más que la distancia entre los postes o montantes.
- Técnica Greb
A partir de listones se crea un muro hueco; en el interior se colocan los fardos de paja y se realiza un encofrado para vaciar un mortero que estará compuesto por aserrín, cal, arena, cemento y agua.
- Paneles prefabricados de paja
Las construcciones con paja pueden ofrecer grandes posibilidades arquitectónicas sin dejar de lado los beneficios técnicos que aporta este material. Sin duda, estas construcciones seguirán sorprendiéndonos y su presencia como material protagonista de las obras será cada día más habitual.

